Thursday, April 23, 2009


La dulce locura del poeta
veneno grueso de ilusiones
A ti me vierto estrella rota que no pierde su sentido
beber sin tino
la fina aurora
la noche
beber el cuerpo
cada nervio
azotar tu pelo con mis besos
sacar sangre de los labios
asir tu tormentosa lánguida y fina lidia
en un tarde de arena y calicanto

A mi me gustan las vírgenes
las persigo por espacios desolados
campos de batalla donde el  estertor de los heridos me asesina
de tanto buscarlas estoy perdido
se decreta que hoy las mujeres tendrán que certificar su inocencia
certificar que son capaces de amar
aun que sea imposibles
certificar que no desean la estabilidad de una relación ficticia si no a cambio un golpe duro
un hinchar las venas
un verter pasiones
ya no habrán papeles firmados
ni  promesas rotas
solo la fe de tus besos
certificar que nadie ha osado posar su mirada
que los púberes perfúmenes yacen  intactos
que los pliegues del himen conservan la nervadura de lo inexplorado
que no han sido tocadas por la locura del poeta
otro tiempo no me importa 
si mil amantes jadeantes y sudorosos
vienen enredados en su pelo

sólo pido un alma noble
una puta noche
voluptuosa alzas mis nervios,
geometrías de la belleza infinita

en hoteles perdidos de la mirada
cada cadera se hunde en mi seca raíz de errante olvidado
Si- si así lo siento,
a mi me gustan las faldas cortas
los muslos que hieren mi mirada herida,
armo rompecabezas y me la rompo mil veces a tu paso
construyo historias que deambulan la historia
arrastro tu mirada
si! a mi me gustan tus tacones altos,
rascacielos de turgencias
caminos infinitos de negra sangre
zancos de ardor en mi pecho
pies que desvelan mi trago dulce
desnudes de lo ignoto
primeras vistas del la vía láctea
dulces peces que te acercan al eterno riesgo del amor
y el
olvido en las tabernas tristes
desde allí crecen para convertirse en pieles infinitas
esas dos líneas que te hacen coherente 
que te permiten deambular por los puertos 
y los burdeles a mi lado
viajero sentenciado por la noche
eterna intriga apasionada
la anchura de tus puertos es infinita
matemática lúdica que desconcierta
puedo avizorar aquella nebulosa zona
donde la vida toma el sentido de lo perfecto

y donde el hombre olvida los sacrosantos títulos
para aterirse al universo mítico que te forma
prosigo en tus caminos sin vuelta
estrecho valle de añoranzas,
salto la roca purpúrea y te traspaso
para observar desde la nada el oscuro sortilegio de tus nalgas 
y de nuevo siento la felicidad infinita de mi trago 
que te bebe sin contemplación ni destreza
yacen mis manos sin respuestas a la espera de tu asalto
y de seguro no sabré qué hacer cuando te tenga
quizás un silbido tierno
¡Si! a mí me gusta todo lo salobre de tu boca 
el ardor del whisky      
la explicación me abandona
la pregunta me acorrala
pero de verdad esta noche no tengo respuesta para todo
un dulce silencio sólido pudiera explicarlo
me enamoro a cada instante
soy de ellas por más tormento y desvelo que signifiquen
a la vez no soy de nadie y la nada me confía
eterna contradicción de esta soledad enloquecida
las calles tristes de la noche acompañan
los viejos bares del recuerdo
las esquinas azarosas
los cuchillos largos
las sirenas parisinas
tu eterno ardor
al fin mi cámara recuerda tu mirada
droga necesaria y útil en mi noche desolada
me masturbo por la raíz cuadrada del deseo 
y el semen baña mi silencio
me masturbo por ti y por la piel infinita de todas
por las miradas nocturnas y la mañana
no distingo mis manos ciegas
sólo buscan morarte
esta intención es para todas y para nadie
venderé cartas de amor en las esquinas
trataré de cantar la melancolía
a los transeúntes furtivos de esta ciudad sin tiempo
cantaré a los amantes la necesidad de la poesía
y de la seducción infinita
me iré a la puerta de los antros
y las sociedades financieras
a decir que el amor existe
los cementerios y los muertos escucharan mi canto
clavaré mi pie en la misma entrada del infierno
donde el fuego ya no quema
para decir que sólo tu locura me es leal
seguiré creyendo en las despedidas
mi barco parte
bahía de tristezas juntas
los pájaros recogen mis lágrimas para calmar su sed 
en este mar de soledad infinita
seré guía de los amantes ciegos
y mi pago y mi gloria 
serán ver la felicidad en tu mirada.

Francisco Elías Prada
De la Pasión y la Sangre... Sin tiempo